Her Kind (Yo también lo soy)

He salido al mundo, bruja poseída,
amenaza del aire negro, más valiente en la noche;
soñando el mal, vagabunda, he viajado
a lomos de las casas planas, de luz en luz:
pobre solitaria, con sus doce dedos, enajenada.
Una mujer así no es una mujer, lo sé.
Yo he sido de ésas.

He buscado las cuevas tibias del bosque,
las he llenado de sartenes, tallas, estantes,
armarios, sedas, de incontables bienes;
he preparado las cenas de los gusanos y los elfos:
aullando, componiendo las hileras rotas.
A una mujer así nadie la comprende.
Yo he sido de ésas.

Montada en tu carro, arriero, he saludado
con los brazos desnudos a los pueblos que iban quedando atrás,
mientras me aprendía las últimas rutas de la claridad, superviviente
de tu fuego que aún me muerde el muslo
y de mis costillas que crujen bajo el vértigo de tus ruedas.
Una mujer así no se avergüenza de morir.
Yo he sido de ésas.

Anne Sexton. Her Kind. Traducción de Michelle Renyé para Mujer Palabra, 2001, rev. 2006, rev. 2012

https://www.youtube.com/watch?v=4RSAGtnc3I8

25 DE NOVIEMBRE. Día CONTRA la VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES.

No eres tú, soy yo.

Hubo un tiempo en que yo ya no quería otra pareja, había sufrido demasiado y me preguntaba cómo sería estar un tiempo sola.

Hubo un tiempo en que conocí a alguien de repente, alguien que no me esperaba en mi vida y que por tanto, pudo acercarse sin problemas.

En ese tiempo, corto sin duda, comencé de nuevo a tener una relación. Estar en pareja no estaba tan  mal, me hacía sentir acompañada y segura porque es muy duro aceptar que estás sola. Es muy duro hacerse la cena y comérsela sin hablar ante el televisor, noche tras noche.

Hubo meses en que todo funcionaba de maravilla. Nos queríamos aunque no se verbalizase a menudo, nos tocábamos, algo así como un futuro común entraba en mis planes. Él era especial, tenía sus defectos pero yo podía ver lo que él sería, lo que podría llegar a ser si dejaba a un lado sus miedos y su inexperiencia en las relaciones comprometidas.

A veces discutíamos como todas las parejas por cosas tontas, por ver quien era el más fuerte de los dos. He de reconocerlo, a pesar de mi fuerte carácter yo sabía que era él quien debía ganar. Y entonces me enfadaba aún más, y la distancia se hacía grande.

Hubo un tiempo en que lo nuestro se empezó a enfriar, sólo hablábamos a gritos y empezó a repetir la frase de que todo era por mi culpa porque no le aceptaba. Yo procuraba aceptar su inmadurez, su frialdad, su cabeza siempre ocupada en cosas de fuera. Ya era así cuando nos conocimos, no sé de qué me extrañaba. No sé, una cree en que con paciencia el amor lo podrá todo.

En cierta manera yo era culpable, y merecía su desprecio aunque me jodiese aceptarlo. Empezábamos a cenar en silencio, mirando la tele noche tras noche. Y enfermé, el amor se me coló en los huesos y me taponaba la garganta. Quería gritar para desahogarme y me descubría gritándole a él, quería huir y me dolían los pies y la espalda como si cargase un fardo. Quería contárselo a él y que entendiese, que entendiese que el amor así no era, así no se jugaba.

Dios sabe la de veces que hablé en todos lo idiomas posibles e incluso en alguno inventado. La de veces que le pedí esto o lo otro, una caricia o un gesto. Él defendía su conducta, se escudaba en sus buenas intenciones porque yo ya debía saber que me quería a pesar de ser tan exigente. No tenía tiempo para más. Empecé a rogarlo. Si no me lo quería dar es porque no sabía que yo lo necesitaba. Tenía que hacerme entender. Hablé hasta enmudecer. Callé con mi familia que poco sabían de amor y menos, del nuestro.

En vez de quererme decidió enfrentarme. Me convertí en su enemiga, en el hogar en el que descansaba y desahogaba su furia.

Luego fuera, los demás alababan lo guapo que era y lo buen trabajador y volvía a casa para decirme: ¿Ves? Ellos sí que valoran lo que valgo, tú no.

A veces desaparecía durante días, otras buscaba una discusión para luego justificar su falta de cariño, sus continuas ausencias.

Hubo un tiempo en que me llamaba a diario, luego dejó de hacerlo, tampoco era tan importante.

Un tiempo en que se preocupaba por mí tanto como yo lo hacía por él. Hubo un tiempo en que le preocupaba cómo y con quien salía. Que me controlaba el móvil lo normal, que tenía unos celos positivos, cada vez lo iba haciendo con menos amor. Y era amor lo único que yo quería de él.

Quizás no iba a cambiar, sólo rogaba para que no perdiésemos aquello que había en un principio fuera lo que fuese. Yo no podía ser más guapa, ni más amable, ni más detallista. No podía darme más porque ya no me quedaba nada. Le pedí: No me falles. Y me prometió que estaría.

Hasta que volvió a desaparecer. Quería morirme, no sabía a quien recurrir. Yo, la mujer brillante a la que todos admiraban no sabía cómo lograr que alguien me quisiera.

Apareció por casualidad y por casualidad estaba ocupado con otra, una amiga, una compañera, alguien nuevo. No sé, parecía culpa mía. Me miró con odio como si yo le hubiese obligado. Y no entiendo nada.

Estoy esperando en un bar. Hemos quedado para arreglarlo o para romper. Ha salido a fumar, parecía muy nervioso, irritado, molesto. Hay algo en su gesto que me desagrada, aunque le recuerdo como un hombre dulce.

Siento miedo por nosotros. No sé qué más hacer.

Y siento miedo por mí. Ya no sé quien soy y si podré con todo.

 

 

Sobre ratas de dos patas, familias homoparentales y ganas de viajar.

Este fin de semana, he estado participando en las IV JORNADAS DE EDUCACIÓN organizadas por la FELGTB, de las que mi amigo Nacho tuvo a bien informarme.

Han sido tres días muy intensos e interesantes donde se ha tratado la problemática de la diversidad sexual y genérica en los centros educativos, las trabas con las que se encuentran los maestros, profesores y educadores, también los grandes inconvenientes para las familias LGTB. No todo ha sido negativo, la información y ser objetivos con los marcos y protocolos en los que nos desenvolvemos no es tirar la toalla ni mucho menos, sino hacerse consciente de lo que hay y de nuestros márgenes de actuación en el ámbito institucional y académico… también se ha incidido mucho en dos aspectos: uno en la visibilidad como método natural y activista para “normalizar” (con todas las comillas posibles a esta palabra) y dos, la implicación personal (la autoeducación) de docentes y familiares.

La cosa está complicada, pero lo sorprendente es que existen propuestas, comunidades autónomas un poco más valientes y materiales de libre disposición a los que podemos acceder aunque sea por mera curiosidad.

No soy profe de instituto, ni maestra ni docente oficial. Extraoficialmente sí. Claro que sí. Quienes me conocéis sabéis que amo enseñar y me dejo cuernos y  piel en ayudar-nos a entender y compartirlo. Por eso mi presencia en esta jornadas que me han llenado de alegría, de entusiasmo ante retos nuevos cuando uno enseña (transversal o directamente) y de indignación por vetos y censuras políticas y sociales. Pero con la amargura no cambiamos las cosas sí, repito, con la información y el compromiso.

Y sobre esto, el compromiso quería seguir escribiendo en mi entrada de hoy.He conocido muchos tipos de familias distintas en estos días. Mayoritariamente homoparentales por el contexto de las jornadas aunque se han hablado de modelos alternativos que empiezan a mostrarse en nuestra sociedad de forma contundente.

Tampoco quería hablar de esto, no. Como veréis tres días han dado para mucho y también lo han hecho en el terreno de lo íntimo.

Hay que mirar pa´dentro para cambiar lo de fuera. Ése es mi nuevo lema.

Lo que me admiraba de esas parejas, o hablando del mundo de la pareja, era la convicción. Si ya es complicado formar parte de una pareja heterosexual (y como mujer pienso que es prácticamente un milagro que esté asentada en la igualdad) entrar a formar parte de la alternativa y de una supuesta minoría que se intenta obviar me parece de valientes. Y me pregunto, cuánto hay que querer y desde dónde para que el vínculo no se vea dañado, para saber dar la cara y volver a casa con ilusión cada día.

Me admira, en serio. Será que espejeo en los demás, será que me he acostumbrado a la injusticia. Sin embargo, intuyo que esas parejas con sus diferencias individuales, sus mierditas personales, sus fobias, sus mosqueos y sus guerras tienen un objetivo fuerte que pese a ser una cuesta arriba, les refuerza como pareja.

Romperán, claro. Y se tirarán los trastos y algunas vivirán situaciones de violencia intergénero. Somos humanos e imperfectos. Jodidos en eso estamos todos.

Me refiero a que una dificultad se puede vivir como un tornado o como una fuerte marejada. Y que tú eliges dónde te sitúas, si en la bodega del barco rezándole a dios que te de la oportunidad de sobrevivir, pensando qué pecados has cometido y creyendo en que de pronto, saldrá al sol cuando subas a cubierta… O te pones al mando del timón, y escoges la ruta  en la que puedas aprovechar las embestidas.  Estás ahí, tirando con el otro, que sabe más o menos arriar velas o al menos, confía en lo que tú haces. Y la posibilidad existe, es una oportunidad real porque dios es un señor con barba ocupado en asuntos de dogma y san valentín un engendro cultural, cagado y ciego.

Más te vale que sepas nadar y por ello, hay que practicar mucho, mucho, en el agua no frente a la tablet o viendo correr las ratas (tan asustadas como tú) por el suelo de la bodega.

Puede que te ahogues, o no.

Palabra de maestro

¿Sabe usted qué es lo más importante de haber pasado por un campo? ¿Sabe usted qué es exactamente? ¿Sabe usted que eso, que es lo más importante y lo más terrible, es lo único que no se puede explicar? El olor a carne quemada. ¿Qué haces con el recuerdo del olor a carne quemada? Para esas circunstancias está, precisamente, la literatura. ¿Pero cómo hablas de eso? ¿Comparas? ¿La obscenidad de la comparación? ¿Dices, por ejemplo, que huele como a pollo quemado? ¿O intentas una reconstrucción minuciosa de las circunstancias generales del recuerdo, dando vueltas en torno al olor, vueltas y más vueltas, sin encararlo? Yo tengo dentro de mi cabeza, vivo, el olor más importante de un campo de concentración. Y no puedo explicarlo. Y ese olor se va a ir conmigo como ya se ha ido con otros.

Jorge Semprún. Entrevista concedida al diario “El País” en el 19 agosto del 2000.

¿Os he dicho ya lo que admiro a este hombre?A veces, me pregunto por qué escribo y entonces, recuerdo.

Leedle, haceros el favor.

 

Ausencia

Porque cada día es un paso más

LauraRubioGalletero

Llevo unas horas pensando sobre qué escribir, exactamente desde hace un día cuando me decidí a inaugurar este espacio.

No tenía, ni tengo aún muy claro el tono. Si quiero ponerme profesional me entra el pánico de no saber nada, y a no lograr compartir nada de interés, si me relajo corro el riesgo de convertirlo en un diario emocional y francamente, para eso están los amigos y los bares.

Este blog pretende dar cuenta de mis aventuras en estas lides creativas. No sólo de creación vive el que crea, también de la porca miseria del mundanal ruido, y de lo que le conmueve y de lo que le solivianta.

Así que iré haciendo que es como el mundo se construye.

Hoy quería escribir sobre un tema que me tocase, sobre algo que se arrastre por los bajos fondos de lo que estoy escribiendo. No es tarea fácil, los proyectos…

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Ausencia

Llevo unas horas pensando sobre qué escribir, exactamente desde hace un día cuando me decidí a inaugurar este espacio.

No tenía, ni tengo aún muy claro el tono. Si quiero ponerme profesional me entra el pánico de no saber nada, y a no lograr compartir nada de interés, si me relajo corro el riesgo de convertirlo en un diario emocional y francamente, para eso están los amigos y los bares.

Este blog pretende dar cuenta de mis aventuras en estas lides creativas. No sólo de creación vive el que crea, también de la porca miseria del mundanal ruido, y de lo que le conmueve y de lo que le solivianta.

Así que iré haciendo que es como el mundo se construye.

Hoy quería escribir sobre un tema que me tocase, sobre algo que se arrastre por los bajos fondos de lo que estoy escribiendo. No es tarea fácil, los proyectos que vienen traen muchas ganas de decir, y mucha fuerza. Ya os iré anticipando.

Y entre hacer y no hacer, me ha venido a la cabeza el cómo hacer y desde dónde.

Cómo hacer sin morir en el intento. Cómo dar-se sin perder- se, cómo compatibilizar pasión con vida. Cómo evitar el sacrificio. Hablo de un baile entre la ausencia y la presencia.

Por supuesto que defiendo los proyectos de vida, personales, destino u objetivo. Me da igual la palabra. Creo y quiero creer en ellos porque es a lo que nos aferramos quienes no tenemos más que dos manos y entusiasmo por crear.

Os anticipo que uno de los proyectos va de cómo crear y creer, o viceversa.

.Mi duda es hasta dónde llegar en esta entrega, siendo prácticos, realistas y pragmáticos (de nuevo la palabra para abarcarlo todo) lo que en el mundo del trabajo real (ya sabéis, el que pagan a final de mes con nómina) llaman CONCILIACIÓN.

Tranquilos, no voy a meterme en la conciliación laboral de la mujer (y ese gran engaño de la modernidad) porque me daría para dos o tres horas de texto, y es la hora de la cena. Hablo de hasta dónde poner la energía, el corazón, las ganas.

El que quiere comer y es autónomo o pseudoautónomo dirá que hay que darlo todo. Y en ese todo o nada, exigido por los proyectos que arrancan y los que quieren mantenerse, dónde poner el límite y fichar mentalmente para volver al mundo real, ése en el que alguien te espera para cenar.

Cuando decir basta, cómo recargar la batería.

Yo misma me he encontrado elaborando una y otra vez un material que ni siquiera tenía visos de salir de mi casa, y ahí estaba quemándome las cejas frente a la pantalla.

Hace poco alguien me hablaba de lo que había perdido por su elección. Como si en ese camino uno fuera caminando solo, como si ese camino tuviese una sola luz aguardando.  Y yo me pregunté ¿Y por qué lo has perdido? quizás formaba parte de tu elección.

Vivimos en un mundo donde el sacrificio se convierte en la conducta adecuada. Para nosotros, clase media en proceso de extinción, trabajar hasta la extenuación es el modo moralmente aceptado de ganarse el pan honradamente. Matarse a trabajar o ganar la Lotería, claro.

Luego están los que roban, pero esos pertenecen a otra categoría (que Kant ni se había inventado) Nosotros, hijos de curritos normales, hemos de obtener un trabajo  y currar hasta la jubilación o más. Los artistas como no curramos ni por esas, a trampear por la vida con otros trabajos en los que nos asfixiamos mientras elaboramos internamente lo nuestro, ¿o creían que éramos todos hijos de la estirpe Iglesias- Preysler? Por eso, si cualquiera de nosotros logra fijarse un objetivo, ¡A por ello… valiente, emprendedor, pequeñoempresario!

Tanto sacrificio y tanta ausencia.

Tantas horas en el transporte, tantas citas anuladas.

Puedo tocarte y pensar en lo que me queda por hacer. Puedo darte un beso vacío de contenido y lleno de promesas. Pero será un anticipo de algo que no va a llegar, de un vals bailado a medias con un espectro que jamás te hará daño cuando te pise, porque su alma está en aquello que anhela, en lo que espera conseguir en un futuro próximo. Ese futuro en el que alcanzaremos la luz, y será una luz cálida y envolvente como la luz crepuscular sobre el Foro romano. Y allí, buscaremos a tientas deslumbrados por el fulgor,  esa mano tierna que nos devuelva el tacto, nos giraremos un instante para gritar: ¡Lo he conseguido!, y tal vez, ni siquiera el eco te devuelva la caricia.

Aquí, ahora. Ya.

Yo de nuevo.

Nuevo blog. Nuevas palabras. Nuevos proyectos.

Yo, la misma yo en versión extendida. Yo en mi cara b. Yo de las mil caras.

No he vuelto de ninguna parte porque nunca me fui. Caminé más despacio que los demás, eso es todo. Tenía asuntos que arreglar conmigo.

Llevo mucho tiempo advirtiendo de mi vuelta para descubrir de pronto que no me había ido; anduve vagando un poco, y me despisté durante el viaje pero he aprendido de cada paso.

Con todos los saberes nuevos y con todos los olvidos construyo este espacio ahora, para que se me vea, para que se me oiga, para tomar posesión de este reino que no es otro que el de la palabra.

Observemos juntos este mundo tan loco. OS ESPERO

¡Bienvenidos!