Laura yo, Laura tú.

xbandera-feminista.jpg.pagespeed.ic.ZsxZ8adb_yMe gusta caminar. Es más, me gusta perderme sobre todo en la montaña, en el bosque, en el campo.

Echar a andar y adentrarme en la experiencia de reconocer el entorno y de descubrirlo a la vez.  Es excitante, es sano, si no fuera porque te juegas la vida. Salir sola a caminar te puede matar. Ni te mata un árbol caído ni un peñasco.  Te mata un hombre. Un hijo más del patriarcado, como tú y como yo, alguien con esa calma de quien puede tomar tus huesos entre sus manos y romperlos como una rama seca.

Cuando salgo a caminar por mi pueblo, mi madre me echa la bronca, me exige que  vuelva con luz y me lleve el móvil. Me enfado con ella, con ella! Y discutimos. Me fastidia llevar el teléfono donde sirve para poco y argumento (argumentaba) que quién  va a haber por allí.  De nuevo, fuerza desperdiciada en el enfrentamiento entre mujeres, miedo miedo miedo. Gracias, mamá por quererme viva pero voy a seguir paseando.

Los que matan, violan y amenazan no deben tener ni padre, ni madre ni perrito que les ladre porque sino, cuando saliesen a la calle les dirían -Hijo, no es No. 

Si escucho todas las noticias con atención  llego al final del día con una pila de cuerpos femeninos a la espalda, y me duele mi propio cuerpo de tanto cargar con muertas cuyo nombre olvidaré pronto. Realmente me importa? O respiro por no haber sido yo?

Son tantos los feminicidios aquí y allá, las violencias diarias, los cabos que terminas por atar (para entender que tu hermana, tu amiga, tu madre, tú  misma eres una de las violentadas) que me pregunto cómo hacerlo sin violencia. A nosotras siempre se nos exige dar ejemplo y Cuidar las formas.

– Perdone, creo que se le ha caído un ojo dentro de mi escote.

– Disculpe, pero ese culo que  ha tocado en el vagón me pertenece.

– Cariño, ya te he dicho que no tengo ganas.

–  Hijo, podrías subirme la compra a casa?

Qué te jodan.

Uy, estoy enfadada.  Sucede cuando  nos matan.

Estar viva empieza a considerarse  una suerte.

Ha pasado el tiempo de las buenas maneras. Hay mujeres tiradas en zanjas, en rotondas, en portales, en cocinas, bajo su cama, en ascensores, en bares, en las calles y no podemos esperar a que los otros descubran súbitamente el Bien.

Si aceptamos la horizontalidad como estado anímico estamos perdidas. 

Rotundidad.

No es No.

No te paso ni una, ni media, ni un ápice.

Llámame lo que quieras. Loca, feminazi, exagerada, histérica, mujer.

Las palabras hieren. Los hombres  matan. Y yo quiero vivir.

No sé cómo se hace bien.

Ni creo en la justicia actual, ni en las falsas campañas mediáticas. 

Creo en la educación de todxs y en la denuncia constante. Cuéntalo todo, hazlo viral.

Nos necesitamos. Las mujeres nos necesitamos.

Los hombres inteligentes tendrán que correr para subirse a este tanque que no va a parar.

El día en que una mujer pasee sola sin miedo, callaré. 

Yo me llamo Laura Rubio pero podría llamarme Laura Luelmo, y tú.

Va por ti, Laura.