MA. Primer acercamiento.

Me siento a escribir y moneo. Moneo mucho.

Miro el facebook, las noticias, escucho una, dos canciones que enlazo con algún recuerdo más o menos afortunado.

El tiempo pasa y la hoja sigue frente a mí, en blanco, sin prisa. Soy yo la que me consumo, a ella mientras le siga llegando electricidad le queda paciencia.

MA

¡Qué cosas se me ocurren!

MA

Se me ocurren a mí y hoy, ni siquiera han pasado por casa.

Cojo un lápiz de ojos, un khöl y me pinto la mano, y luego el hombro. Escribo Ma y me hago un selfie como una adolescente. Como una chica joven con ganas de comerse el mundo y arrasar.

Me escribo Ma en la piel como el tatuaje mal hecho de un marinero tras una noche de farra. AMOR DE MA.

AMOR DE MADRE.

Porque de eso va MA. De la adolescencia, del lápiz de ojos, de resacas con marineros, del AMOR de MADRE. De MI madre. Tú tendrás una, quiero suponer, o la habrás tenido y TU madre te querrá como sólo quiere la madre de cada uno.

MA es madre e hija. Madre que fue hija y madre es, hija que será madre sin perder su condición de hija.

Mientras me desenredo con la hoja y el cuerpo en blanco, os anuncio, quería yo deciros desde el otro lado…

¡Estrenamos en Julio en la SALA de ECE (Escuela de Creación Escénica)!

Por el momento, os puedo enseñar un trocito de hombro (las dramaturgas no debemos hacer demasiado alarde de piel porque nos la dejamos de otra forma) con una palabra importante: MA

Porque Ma sólo hay una.


¡Y qué una!

Se nos rompió el amor… cuatro años de Bruckner.

CAROL.- Está decidido.

No me fuerces a repetirte las razones.

Pese a todo siempre será único.

Gracias a todo, cuando me adentre en una multitud y tropiece con tu cara, ambas nos reconoceremos. Da igual el tiempo que pase o las máscaras que nos hayamos puesto. Me mirarás fijamente y hallarás entreabierta mi memoria, aunque me asfixie la pena esa noche o nos maldigamos como dos viejos estafadores cazados en idéntico fraude.

Habrá un pedazo de mí repicando en tu saludo y una pregunta en el aire que no deberíamos responder.

He procurado hacerlo lo mejor posible pero podría haberlo hecho mejor. Aún así no pienso pedirte perdón porque he actuado de buen fe. Y fe en ti no me ha faltado un instante. No es la falta de fe las que nos ha aniquilado.

Has sido mi primer amor. No creo que ame a nadie más como te he amado aunque espero amar a muchas otras personas. Eres tan maravillosa que da miedo. Me jode saber que en cada beso que dé y en cada piel que pruebe aparecerá tu nombre como la marca del vampiro.

Se acabó.

Laura RG. “Proyecto Bruckner” 

Versión 2010.