Se nos rompió el amor… cuatro años de Bruckner.

CAROL.- Está decidido.

No me fuerces a repetirte las razones.

Pese a todo siempre será único.

Gracias a todo, cuando me adentre en una multitud y tropiece con tu cara, ambas nos reconoceremos. Da igual el tiempo que pase o las máscaras que nos hayamos puesto. Me mirarás fijamente y hallarás entreabierta mi memoria, aunque me asfixie la pena esa noche o nos maldigamos como dos viejos estafadores cazados en idéntico fraude.

Habrá un pedazo de mí repicando en tu saludo y una pregunta en el aire que no deberíamos responder.

He procurado hacerlo lo mejor posible pero podría haberlo hecho mejor. Aún así no pienso pedirte perdón porque he actuado de buen fe. Y fe en ti no me ha faltado un instante. No es la falta de fe las que nos ha aniquilado.

Has sido mi primer amor. No creo que ame a nadie más como te he amado aunque espero amar a muchas otras personas. Eres tan maravillosa que da miedo. Me jode saber que en cada beso que dé y en cada piel que pruebe aparecerá tu nombre como la marca del vampiro.

Se acabó.

Laura RG. “Proyecto Bruckner” 

Versión 2010.

Mil maneras de romper contigo. La cena prenavideña.

Hoy tenemos cena prenavideña.

Uno de esos eventos asfixiantes en los que he tenido que decir que sí para que no me acuses de rancia y antisocial. Llevo tres días pensando en qué ponerme, y sé que aunque fuera con un Pedro del Hierro me destriparían igual que si mi aspecto fuese el de una gitana de mercadillo. Así que me embuto una camisa de segunda mano y la sonrisa me la pinto con un perfilador, también a mano.

No tienen maldad. Se aburren, y se aburren mucho. Las pocas chicas de la cena estarán en calidad de novia de… y una vez que hayan agotado el tema de la maternidad, boda y piso devoraran toneladas de patatas light  mientras los chicos se amontonan en el sofá bebiendo y mandándose memes. Así hasta que alguien diga: Listo, ciao. Mañana madrugamos para…. rellene por la línea de puntos. Siempre cuela.

Los anfitriones guapos, universitarios y heterosexuales -claro- viven en un ático monísimo en el barrio ése tan de moda. Un barrio estupendo para criar polluelos y para guardar en parking coche, moto y ahora, bici eléctrica. De todo tienen ellos, con un permanente discurso de:- a pesar de nuestros artefactos Bang & blablabla, del vino californiano y de la alfombra persa, entendemos, de verdad, que os volváis andando a casa en pleno diciembre de ventisca en vez de coger un taxi calentito y veloz.

Ah, y tienen un chihuahua al que le falta un ojo. Le dejó tuerto un entrenador, su propio entrenador seguro, en el certamen de jóvenes talentos y pedigrí. Sí, de talentos, como en telecinco. Parte del jurado coincide porque los criterios son los mismos.

El chihuahua tuerto ladra como el demonio. Ladra sin control, de hecho le jalean para que libere tensión, no todo los días se pasa de subcampeón municipal a perrillo faldero. Yo sé que ese perro no es tuerto, se lo hace. Le han puesto un parche con un estampado de los buhitos que se llevan ahora. Y te mira de medio lado, los chihuahuas tienen los ojos un tanto alejados entre sí, como diciendo: sé lo que piensas. Vas a dejar a ese tipo.

Y tiene razón. Acabo de decidirlo. Me veo ahí, rebosante de picoteos del mercadona y con un par de copas de vino. Me he acercado al sofá, estoy harta de hablar pespunteando las palabras para no decir nada. Los chicos cuentan historias. Me acerco y escucho. Alguna anécdota mejor no escucharla sólo resaltaré las palabras: guarrilla, estar pa darla, pillar.

Se me revuelve la cena, estoy con ese puntillo ebrio en que te molesta callarte. Y piensas: Bah, intégrate, estamos entre amigos. Demuestra que no eres tonta. Haz pedagogía con gracejo.

Opino. Oh, my goddess!. Debo haber dicho algo impactante a tenor del silencio. Hasta el perro ha dejado de ladrar. Y tú dices: Tía, ya te estás poniendo feminista. Y me echas un cable con una broma aún más irritante.

Noto la presión de tu mano en la mía. No sé si para darme afecto o para cortarme la circulación. El contacto me devuelve a la realidad. Ahora, éste es el momento. Me pondré de pie, me colgaré el bolso del hombro y saldré por la puerta con la cabeza bien alta ante la sorpresa general. Ahí, desprevenidos. Cogeré un taxi de vuelta.

Me pongo de pie e intento zafarme de tu mano. Aprietas con fuerza, forcejeo para soltarme :- Déjame, mi amor, tengo pipí. Pierdo el equilibrio y doy un traspiés. La puntera de mi zapato del Zara perfora el único ojo sano del perro de Éboli, el perro recupera la habilidad del ladrido con renovada energía. En la luna la bandera de EEUU ondea hasta lo perceptible gracias a la potencia de su voz perruna.  Empiezo a tambalearme, y la alfombra persa me parece un buen lugar para un derrumbe digno si no fuese porque todos, todos, están encima del chihuahua y no queda un milímetro de alfombra libre.

Mierda, mierda de perro de nuevo.

Ausencia

Llevo unas horas pensando sobre qué escribir, exactamente desde hace un día cuando me decidí a inaugurar este espacio.

No tenía, ni tengo aún muy claro el tono. Si quiero ponerme profesional me entra el pánico de no saber nada, y a no lograr compartir nada de interés, si me relajo corro el riesgo de convertirlo en un diario emocional y francamente, para eso están los amigos y los bares.

Este blog pretende dar cuenta de mis aventuras en estas lides creativas. No sólo de creación vive el que crea, también de la porca miseria del mundanal ruido, y de lo que le conmueve y de lo que le solivianta.

Así que iré haciendo que es como el mundo se construye.

Hoy quería escribir sobre un tema que me tocase, sobre algo que se arrastre por los bajos fondos de lo que estoy escribiendo. No es tarea fácil, los proyectos que vienen traen muchas ganas de decir, y mucha fuerza. Ya os iré anticipando.

Y entre hacer y no hacer, me ha venido a la cabeza el cómo hacer y desde dónde.

Cómo hacer sin morir en el intento. Cómo dar-se sin perder- se, cómo compatibilizar pasión con vida. Cómo evitar el sacrificio. Hablo de un baile entre la ausencia y la presencia.

Por supuesto que defiendo los proyectos de vida, personales, destino u objetivo. Me da igual la palabra. Creo y quiero creer en ellos porque es a lo que nos aferramos quienes no tenemos más que dos manos y entusiasmo por crear.

Os anticipo que uno de los proyectos va de cómo crear y creer, o viceversa.

.Mi duda es hasta dónde llegar en esta entrega, siendo prácticos, realistas y pragmáticos (de nuevo la palabra para abarcarlo todo) lo que en el mundo del trabajo real (ya sabéis, el que pagan a final de mes con nómina) llaman CONCILIACIÓN.

Tranquilos, no voy a meterme en la conciliación laboral de la mujer (y ese gran engaño de la modernidad) porque me daría para dos o tres horas de texto, y es la hora de la cena. Hablo de hasta dónde poner la energía, el corazón, las ganas.

El que quiere comer y es autónomo o pseudoautónomo dirá que hay que darlo todo. Y en ese todo o nada, exigido por los proyectos que arrancan y los que quieren mantenerse, dónde poner el límite y fichar mentalmente para volver al mundo real, ése en el que alguien te espera para cenar.

Cuando decir basta, cómo recargar la batería.

Yo misma me he encontrado elaborando una y otra vez un material que ni siquiera tenía visos de salir de mi casa, y ahí estaba quemándome las cejas frente a la pantalla.

Hace poco alguien me hablaba de lo que había perdido por su elección. Como si en ese camino uno fuera caminando solo, como si ese camino tuviese una sola luz aguardando.  Y yo me pregunté ¿Y por qué lo has perdido? quizás formaba parte de tu elección.

Vivimos en un mundo donde el sacrificio se convierte en la conducta adecuada. Para nosotros, clase media en proceso de extinción, trabajar hasta la extenuación es el modo moralmente aceptado de ganarse el pan honradamente. Matarse a trabajar o ganar la Lotería, claro.

Luego están los que roban, pero esos pertenecen a otra categoría (que Kant ni se había inventado) Nosotros, hijos de curritos normales, hemos de obtener un trabajo  y currar hasta la jubilación o más. Los artistas como no curramos ni por esas, a trampear por la vida con otros trabajos en los que nos asfixiamos mientras elaboramos internamente lo nuestro, ¿o creían que éramos todos hijos de la estirpe Iglesias- Preysler? Por eso, si cualquiera de nosotros logra fijarse un objetivo, ¡A por ello… valiente, emprendedor, pequeñoempresario!

Tanto sacrificio y tanta ausencia.

Tantas horas en el transporte, tantas citas anuladas.

Puedo tocarte y pensar en lo que me queda por hacer. Puedo darte un beso vacío de contenido y lleno de promesas. Pero será un anticipo de algo que no va a llegar, de un vals bailado a medias con un espectro que jamás te hará daño cuando te pise, porque su alma está en aquello que anhela, en lo que espera conseguir en un futuro próximo. Ese futuro en el que alcanzaremos la luz, y será una luz cálida y envolvente como la luz crepuscular sobre el Foro romano. Y allí, buscaremos a tientas deslumbrados por el fulgor,  esa mano tierna que nos devuelva el tacto, nos giraremos un instante para gritar: ¡Lo he conseguido!, y tal vez, ni siquiera el eco te devuelva la caricia.

Aquí, ahora. Ya.